El encanto de las carreras vuelve a Hialeah ParkHasta el 21 de febrero, la pista celebrará carreras los viernes, sábados y domingos. Estará cerrado en el Día de Navidad, pero tendrá un programa de ocho carreras el lunes 26 de diciembre.
Jesús Díaz no sabe realmente mucho sobre caballos. En realidad, admite que no sabe mucho sobre el proceso de las apuestas. Hay recuerdos en este hipódromo, en esos terrenos con una bandada de flamencos rosados que brincan y se arreglan las plumas con sus picos en el lago. Esto lo hace regresar a un tiempo hace décadas cuando llevó a su joven hijo al parque. “Es bello”, afirmó Díaz, mientras miraba a los caballos que se paseaban por la pista antes de la segunda carrera. “Es que algo que me entretiene”. Sentado en los asientos cubiertos de malla metálica verde a nivel del terreno, Díaz siempre está en el mismo lugar desde donde se puede ver la línea final. Toma café cubano y estudia la guía de las carreras en busca del caballo perfecto en el segundo fin de semana de la temporada anual de carreras de caballos cuarto de milla. El pasado fin de semana, una multitud de unas 6,000 personas se reunió en la zona del clubhouse para observar las 10 carreras. Los flamencos son simplemente una de las joyas que ayudan a que el parque mantenga su reputación. Cada día de carreras después de la cuarta carrera, tocan la canción de jazz Flamingo y decenas de los pájaros rosados salen a volar alrededor de la pista, en ese justo momento. La arquitectura de estilo antiguo, las estaciones de apuestas y el lugar de refrigerios se combinan todos para ayudar a Hialeah a mantener su encanto. “Hialeah Park es tan importante para el sur de la Florida como los Yankees lo son para Nueva York”, dijo John Brunetti, el dueño de la pista, justo antes de que comenzaran las carreras el viernes. “Es una símbolo”. William “Snuffy” Smith, de Georgia, viaja a los hipódromos de todo el país, pero le gusta el de Hialeah. Esta involucrado con la Asociación Estadounidense de Caballos Cuarto de Milla y es dueño de un caballo que corrió en la primera carrera. Se sentó en un banco de concreto con su esposa Connie justo antes de que comenzaran el viernes las carreras, a la espera de ver a su caballo: In Casey Runs. Mientras tanto, Connie Smith tomaba con orgullo fotos de su “bebé”. El parque “es de los mejores que hay”, dijo Smith. “Y está más grande cada día”. Hasta el 21 de febrero, la pista celebrará carreras los viernes, sábados y domingos. Estará cerrado en el Día de Navidad, pero tendrá un programa de ocho carreras el lunes 26 de diciembre. El año pasado atrajo unas 60,000 personas en la temporada de ocho semanas. Este año parece mucho mejor, afirmó Frank Fiore, el director creativo de la pista. Aunque los visitantes el viernes eran pocos a la 1:15 p.m., los fanáticos, dueños de caballos y algunos curiosos estuvieron presentes para vitorear a sus favoritos. “Es nuestra meta preservar la belleza, la cultura, la historia y la importancia del pasado, el presente y el futuro”, señaló Brunetti. Considerado como uno de los mejores hipódromos en el país, la pista fue cerrada en el 2001 y reabrió en el 2009. Ha recorrido un largo camino desde entonces, dijo.
También en el horizonte: un proyecto de siete fases que agregará un casino, hoteles, estacionamientos, restaurantes y tiendas. El viernes, mientras sonaba el clarín para anunciar que era ya casi el tiempo de comenzar, los apostadores corrieron a los cajeros para colocar las apuestas de última hora. Otros se alineaban en la cerca que separa a los espectadores de la pista. Había apuestas por todas partes. Durante las carreras, los asistentes comen medias noches y pastelitos, y toman café cubano. Algunos apostadores miraron a las pantallas observando carreras de otras localidades y apostando en ellas. Daniella Díaz, de 8 años, tiene su propio método de escoger a los caballos (aunque no tiene la edad suficiente para apostar). “Me gustan los pardos”, comentó durante la tercera carrera. “Pero algunas veces los escojo por los números”. La estudiante de segundo grado, quien viene todos los fines de semana al hipódromo junto con sus padres, dice que le gusta ver las carreras, y pasar tiempo con su padre, Rey Díaz, de Kendall. Tan pronto como se abren las puertas, Daniella corre hacia la cerca y comienza a gritar “¡dale número 7!” Su papá golpea el programa contra la cerca, gritando para que gane su caballo, que es lo que pasó. Logró una trifecta y ganó más de $2,200. “Es un buen día”, comentó mientras abrazaba a Daniella y recordaba como iba al hipódromo con sus padres cuando era un joven. Ahora, lleva a su hija y ella no puede ser más feliz. “Me gusta cuando ganamos”, dijo la niña.
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